¿Tu producción funciona por sistema o por costumbre?
Lo habitual no siempre es lo más eficiente.
¿Hay cuellos de botella, paradas o tiempos muertos?
Lo que se normaliza también puede estar frenando tu crecimiento.
¿Se han asumido errores o desperdicios como algo normal?
Lo que se repite acaba formando parte del coste.
Lo invisible también se paga.
